Antropologia Collins
Antropologia Collins Muchos de los que se quejan de la idiotez de los sentidos quizás tengan unos sentidos tan vigorosos, y que sean afectados con la misma intensidad, como los del resto, faltándoles tan solo la reflexión necesaria sobre las impresiones. A la vista del cazador se le atribuye una gran agudeza; sin embargo, más valdría adjudicársela a su imaginación. Durante los primeros tres meses de vida se produce en los niños una profunda transformación: antes no reían ni lloraban, sino que solo gritaban, y tampoco atendían a las cosas que se les presentaban, presumiblemente porque aún no tenían práctica en el uso de los órganos, en dilatar y controlar a voluntad las pupilas, lo cual es necesario para ver; de modo que parece como si los niños tuviesen que aprender a ver por sí mismos. No basta con tener impresiones, sino que también la facultad de la imaginación tiene que modelar esas impresiones. Y esta facultad está a la base de nuestra capacidad poética. El hábito debilita la atención a las impresiones y, en consecuencia, también la sensación de esas mismas impresiones; pero fortalece en cambio la capacidad de la facultad representativa, vuelve activa a la facultad de la imaginación y alivia las sensaciones dolorosas a la par que mitiga también nuestro placer. En general, el hábito embota los sentidos: aumenta su capacidad, pero disminuye la atención que les prestamos. El opio también embota los sentidos exteriores.