Antropologia Collins
Antropologia Collins Magliabecchi fue bibliotecario del gran duque de Florencia entre finales del pasado siglo y comienzos de este. Era hijo de un labrador; siempre trató de conseguir libros con el par de chelines que ganaba, y los hojeaba de la mañana a la noche junto a su rebaño. En una ocasión le preguntó un tratante que vendía semillas si también sabía leer, pues se ocupaba de sus libros durante todo el día. Le respondió que no. A la pregunta de si quería ir con él a la ciudad respondió con mucho contento que sí, con la esperanza de encontrar allí más libros. Sin embargo, pronto su nuevo amo llegó a estar muy descontento con él, pues se pasaba todo el día absorto en sus libros y no se ocupaba de venderle sus mercancías a la gente, de modo que no quiso mantenerlo por más tiempo. Un librero que residía cerca lo tomó a su cargo para que se encerrase en los libros. Aprendió muy rápidamente a leer, y retenía con mucha exactitud todo lo que leía, hasta la última palabra. Su amo quiso ponerle a prueba en una ocasión, y se puso de acuerdo con uno que pretendía llevar algo a la imprenta: el librero leyó diligentemente la pieza ante él, Magliabecchi la volvió a leer también de principio a fin; a continuación se le presentó su amo haciendo como si la pieza se hubiese perdido y aparentó hallarse por este motivo en el mayor de los aprietos. Le preguntó a Magliabecchi si no sería capaz de recordar algo de su contenido, y este se la dictó entera, palabra por palabra, sin la más mínima modificación en el dictado. Aprendió el latín simplemente leyendo la gramática y el léxico. Leyó de cabo a rabo bibliotecas enteras y se hizo bibliotecario, llegando finalmente a convertirse en un oráculo para toda Europa debido a su enciclopedismo. Quien deseaba informarse sobre materias abstractas se ponía en correspondencia con él. Por lo demás, era un hombre desaseado; a menudo escribía sus pensamientos con un alfiler sobre sus pantalones, cubiertos por un dedo de mugre.