Antropologia Collins
Antropologia Collins Se puede saber si alguien tiene buen gusto o no por la elección de sus compañías. Y es que los rasgos del hombre se muestran con mucha claridad en el gusto. Basta una carta para enterarse de si alguien es hipócrita, falso, franco, sociable o insociable.
Si a uno no le gusta algo se dice que claramente no lo entiende, pues para juzgar si la cosa es o no bella se ha de saber antes qué es y qué no es. En lo artificioso, como en lo verdadero, no hay ningún gusto, pues este es parco y poco amigo de la pompa. Sin embargo, los juegos en sociedad le son agradables, y si realmente no lo fuesen, sirven al menos como episodios para mejorar la sociedad. El juego es una especie de guerra que engendra toda suerte de pasiones y pone el ánimo en movimiento. En él se entremezclan la cortesía y el egoísmo en sentido estricto, si bien no propiamente por dinero. Además, una reunión social no está completa si faltan las mujeres, pues hay que considerarlas como jueces de la belleza en el fenómeno. El trato con ellas sirve de escuela del gusto para los hombres. Ahora bien, las mujeres no se adornan para el hombre, sino para sus iguales.