Antropologia Collins
Antropologia Collins Los deseos constituyen el primer conato por el que nos representamos algo. Al hombre que no desea nada se lo considera satisfecho. Mas a pesar de ello, si deseo un objeto, con solo considerarlo superfluo puedo darme por satisfecho aun deseándolo. Los apetitos son o bien sensibles, surgidos de lo agradable y lo desagradable, y su razón de ser se encuentra en nuestra sensibilidad o receptividad, o bien intelectuales, que surgen de la representación del bien y el mal. Los apetitos sensibles son involuntarios y se denominan impulsos. La propensión no es un deseo real, sino la razón por la cual puede formarse un deseo en el hombre. Llamo inclinación al apetito por un objeto que conocemos, mientras que el apetito por un objeto desconocido es el instinto. En esta medida, todos los salvajes tienen propensión a la embriaguez y el sexo femenino es propenso a mandar, y ello aunque no tengan ninguna inclinación. Ahora bien, basta con que se les ponga en tales condiciones y se les proporcione la ocasión, y entonces la propensión se convertirá en inclinación. Las propensiones, por fin, se le achacan al temperamento.