Antropologia Collins
Antropologia Collins Es muy desaconsejable cargarse de inclinaciones, pues son unas auténticas vocingleras. En general, en ningún caso actúa bien y sabiamente quien se impone necesidades y se carga de ellas, sin que antes haya pensado en los medios para satisfacerlas por sí mismo. Siendo la prudencia la capacidad de colmar nuestra felicidad, entendida como la suma de todas las inclinaciones, se le opone todo cuanto nos ciega y, por consiguiente, también el afecto. Un hombre que se encuentre bajo el afecto de la cólera no tomará en consideración el buen servicio que le presta quien le lleva la contraria; en general da la impresión de que el afecto lo haya dejado en un estado de estupidez. Y de este modo, un hombre que ha caído en el afecto ciego de la cólera y que quiere hacerle las peores recriminaciones al objeto de su ira suele quedarse completamente mudo. Así también, un buen enamorado se apartará siempre de su amada haciéndose reproches por su mal comportamiento. En definitiva: los afectos ciegos son contrarios a la moralidad.