Antropologia Collins
Antropologia Collins Ningún dolor tiene que penetrar en nuestro ánimo salvo el que experimentamos ante el deber pisoteado, mas tampoco hemos de dejar que la alegrÃa llegue hasta él.
Según su cualidad, pues, los afectos son o bien alegrÃa o aflicción. Por lo que se refiere al grado, se precisa que una inclinación se eleve hasta tal punto que eclipse y aniquile al resto. Despreciamos a los hombres que se ven dominados por un afecto, excepto el de la noble ira, pues a nadie se le toma a mal que se enfurezca con quien disimula con gesto inocente. Bajo un afecto el hombre ya no es dueño de sà mismo. Las alegrÃas desenfrenadas, por ejemplo, resultan infantiles. Pero cuando uno se alegra por algo que es para dicha de todos, por algo que les ocurre a muchos, el afecto de la alegrÃa tiene entonces disculpa. Todos los animales están capacitados para las sensaciones agradables, mas no para alegrarse por ellas; lo están asimismo para las sensaciones desagradables y no para entristecerse por ellas.