Antropologia Collins
Antropologia Collins Resulta admirable que los placeres se vuelvan tanto más fuertes y acuciantes cuanto más delicados son y más se elevan por encima de la sensibilidad. Aquellas dosis de placer y dolor que ascienden hasta el espÃritu regresan al ánimo con redobladas fuerzas, y de ahà que la propia desaprobación de uno mismo sea origen de acciones desesperadas, al igual que la propia aprobación lo es de las más sublimes. A veces se dice que los hombres, las conversaciones o los discursos tienen espÃritu, queriendo significar que están dotados de fuerza motriz. Y denominamos espÃritu a aquello que contiene verdadera fuerza motriz; por ejemplo, los licores espiritosos. Buscamos siempre de buen grado lo que pone en movimiento nuestro ánimo, por lo que se ve que en el hombre el espÃritu es tanto como la vida, o el primer motivo para la vida humana. La mayor parte de las tribulaciones vienen de formarse uno una idea exagerada de la importancia de la vida. El sabio, en cambio, considera que todo es vano en el mundo, incluida su vida; esto le ayuda a reaccionar frente a las sensaciones fuertes y a prevalecer sobre ellas. Por lo que se refiere una vez más al ánimo, señalar que habitualmente es objeto de amor. Se ama un buen ánimo aunque se aprecien por lo demás desórdenes censurables. Y asà existen licenciosos encantadores, aimables debauches. Tenemos plena confianza en esos buenos ánimos, y más aún en aquellos que, siendo tales, actúan bien por principios. El ánimo se llama habitualmente corazón cuando se lo considera en respecto práctico. Por lo que al espÃritu se refiere, nunca decimos que el hombre lo tenga malo, pues no está afectado por ninguna inclinación y, en la medida en que lo enjuicia todo por la razón, y no en función de la sensibilidad, en esa medida enjuicia qué es bueno y es el principio de su enjuiciamiento, de forma y manera que nada malo procede del espÃritu. Todo cuanto es bueno viene del espÃritu, en tanto que lo malo procede del ánimo. No obstante, si se le presta atención a la común opinión de los hombres, particularmente de los salvajes, la palabra espÃritu hace referencia a aquello que vivifica la materia inerte en toda la naturaleza. Y también los quÃmicos tienen en los óleos sus spiritus rectores, etc.