CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica En suma, libertad y ley práctica incondicionada se remiten alternativamente la una a la otra. Ahora bien, aquà no me pregunto si son distintas de hecho, o si más bien una ley incondicionada no es simplemente la autoconsciencia de una razón práctica pura y ésta a su vez se identifica plenamente con el concepto positivo de libertad, sino que me pregunto por dónde empieza nuestro conocimiento de lo práctico-incondicionado y si lo hace por la I libertad o por la ley práctica.[A 53] La libertad no puede ser tal punto de partida, puesto que no podemos cobrar una consciencia inmediata de ella al ser negativo su primer concepto, ni tampoco nos cabe inferirla desde la experiencia toda vez que ésta sólo nos proporciona la ley de los fenómenos y este mecanismo de la naturaleza supone justo lo contrario de la libertad. Por lo tanto es esa ley moral, de la cual cobramos una consciencia inmediata (tan pronto como nos trazamos máximas de la voluntad), aquello que se nos brinda en primer lugar y nos conduce directamente al concepto de libertad, en tanto<Ak. V, 30> que \ dicha ley moral es presentada por la razón como un fundamento de determinación sobre el cual no puede prevalecer ninguna condición sensible al ser totalmente independiente de tales condicionamientos.