Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Mas ¿cómo es posible la consciencia de esa ley moral? A nosotros nos cabe cobrar consciencia de leyes prácticas puras al igual que la cobramos de principios teóricos puros, prestando atención a esa necesidad con que la razón nos prescribe unos y otras, así como a la separación de cualesquiera condiciones empíricas que tal necesidad nos señala. El concepto de una voluntad pura emana de las leyes prácticas puras, tal como la consciencia de un entendimiento puro brota de los principios teóricos puros. Que ésta sea la auténtica subordinación de nuestros conceptos, así como que la moralidad sea quien nos descubre por vez primera el concepto de libertad (concepto con el cual la razón práctica le plantea el problema más irresoluble a la especulativa, sumiéndola en la mayor perplejidad), son cosas que quedan aclaradas por lo siguiente. Comoquiera que a partir del concepto de libertad no cabe explicar nada en el ámbito fenoménico, donde siempre se ha de constituir en hilo conductor al mecanismo natural, y comoquiera que por lo demás la antinomia de la razón pura, cuando ésta pretende ascender hasta lo incondicionado en la serie causal, se enreda también en incomprensibilidades I[A 54] relativas tanto a la libertad cuanto al mecanismo, siendo así que cuando menos este último se muestra útil a la hora de explicar los fenómenos, nunca se hubiera dado la proeza de introducir la libertad en la ciencia, de no haber comparecido la ley moral y si con ella no nos hubiera impuesto ese concepto la razón práctica.