Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Por lo tanto, si el concepto de perfección (de una perfección interna en nosotros mismos o de una perfección externa en Dios) sólo puede servir como fundamento para determinar la voluntad en relación con unos fines dados de antemano, siendo así que un fin (en cuanto objeto que ha de preceder a la determinación volitiva mediante una regla y tiene que entrañar el fundamento de posibilidad para dicha regla, o sea, esa materia de la voluntad que oficia como su fundamento determinante) es siempre empírico, con lo cual puede servir como principio epicúreo para la teoría de la felicidad, mas nunca como principio de la razón pura para la teoría moral y el deber (tal como los talentos y su I promoción, porque con[A 71]tribuyen al aprovechamiento de la vida, o la voluntad de Dios, cuando se coincide con ella sin que su idea se vea precedida por un principio práctico independiente de la misma, sólo son tomados como objetos de la voluntad y sólo pueden convertirse en motivaciones suyas merced a la felicidad que esperamos obtener de tales objetos), entonces resulta lo siguiente:
1.º) que todos los principios enumerados aquí son materiales, y
2.º) que ellos abarcan todos los principios materiales posibles.