Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Concluyéndose finalmente de todo ello que, como los principios materiales son totalmente incapaces de erigirse en suprema ley moral (según se ha demostrado), el principio práctico-formal de la razón pura (conforme al cual la mera forma de una legislación universal posible gracias a nuestras máximas tiene que constituir el supremo e inmediato fundamento para determinar la voluntad) es el único posible, es decir, el único capaz de suministrar imperativos categóricos, o sea, leyes prácticas (que convierten las acciones en deberes), y en general el único apto para oficiar como principio de la moralidad tanto en el plano del discernimiento cuanto a la hora de aplicarse sobre la voluntad humana para determinarla. \ I