CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica Pero esta subrogación, consistente en aducir pruebas empÃricas para suplantar una deducción a partir de fuentes a priori del conocimiento, también nos está vedada aquà al considerar la pura capacidad práctica de la razón. Pues todo cuanto precisa recoger de la experiencia la demostración de su realidad tiene que hacer depender de principios empÃricos los fundamentos de su posibilidad, siendo esto algo que para una razón pura y sin embargo práctica puede ser tenido por imposible a causa de su propio concepto. La ley moral es dada como un factum de la razón pura del cual somos conscientes a priori y que resulta cierto apodÃcticamente, aunque no quepa hallar en la experiencia ningún ejemplo de que haya sido cumplida escrupulosamente. Por lo tanto, la realidad objetiva de la ley moral no puede verse probada por una deducción, ni tampoco por un empeño de la razón teórica subvenida especulativa o empÃricamente y, por consiguiente, I aun cuando se quisiera renunciar a la certeza apodÃc[A 82]tica, tampoco podrÃa verse confirmada por la experiencia y quedar asà demostrada a posteriori, pese a todo lo cual se mantiene firme por sà misma.