Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Sin duda, la razón práctica tiene que conocer de un modo muy determinado la causalidad en lo tocante a las acciones de la voluntad dentro del mundo sensible, pues de lo contrario no podría ocasionar ningún hecho realmente. Mas el concepto que ella se forja acerca de su<Ak. V, 50>\ propia causalidad, en cuanto noúmeno, no necesita determinarlo teóricamente en orden al conocimiento de su existencia suprasensible y, por consiguiente, tampoco requiere poder conferirle un significado a tal respecto. Porque, al margen de todo esto, cobra un significado a través de la ley moral, aunque sólo sea para el uso práctico. Considerado teóricamente también sigue siendo en todo momento un concepto del entendimiento[A 87] puro dado a priori, el cual puede I ser aplicado a objetos, ya sean éstos dados sensiblemente o no, aun cuando en este último caso no posee una significación teórica determinada ni tampoco aplicación teórica alguna, sino que sólo constituye un pensamiento formal, mas con todo también esencial, del entendimiento acerca de un objeto en general. El significado que le procúrala razón gracias a la ley moral es exclusivamente práctico, dado que la idea relativa a la ley de una causalidad (de la voluntad) posee ella misma causalidad o bien constituye el fundamento para determinar tal causalidad.