Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Esto es algo que no puede hacer en modo alguno, pero sobre lo que tampoco repara en cuanto razón práctica, al limitarse tan sólo a colocar el fundamento determinante de la causalidad I del ser humano como ente sen[A 86]sible (la cual viene dada) en la razón pura (que por eso se llama práctica) y, por consiguiente, no emplea el propio concepto de causa (de cuya aplicación sobre objetos al efecto del conocimiento teórico puede hacer total abstracción aquí, dado que este concepto es hallado siempre a priori en el entendimiento al margen de toda intuición) para conocer objetos, sino para determinar la causalidad con respecto a los objetos en general, no sirviéndose por lo tanto del concepto de causa con ningún otro propósito que no sea el práctico, y por eso puede trasladar el fundamento para determinar la voluntad al orden inteligible de las cosas, mientras al mismo tiempo confiesa con toda franqueza que nada sabe respecto a cómo ese concepto de causa pueda incidir en el conocimiento de tales cosas.