Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Junto al principio moral hemos establecido una ley de la causalidad cuyo fundamento determinante sortea todas las condiciones del mundo sensible y hemos pensado cómo sea determinable la voluntad en cuanto perteneciente a un mundo inteligible, no sólo pensando al sujeto de tal voluntad (al ser humano) como perteneciente a un mundo puramente intelectual (por muy desconocida que pueda resultarnos dicha relación según I la crítica de la razón pura especulativa),[A 88] sino determinándola también con respecto a su causalidad mediante una ley que no puede ser contada en modo alguno entre las leyes naturales del mundo sensible, con lo cual hemos ampliado nuestro conocimiento más allá de las fronteras del mundo sensible, siendo así que semejante pretensión había sido declarada nula por la crítica de la razón pura para cualquier especulación. ¿Cómo conciliar aquí el uso práctico de la razón pura con el uso teórico de la misma en lo tocante a la definición de los confines de su capacidad?