CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica Pues allà donde generalmente una ley de la naturaleza hace que todo resulte armónico —leemos en el escolio del tercer teorema—, aquà por contra, cuando se pretende otorgar a la máxima esa universalidad propia de una ley, se sigue lo más contrario a la coincidencia, el más rudo antagonismo, asà como el total exterminio de la propia máxima y de su propósito; ya que la voluntad de todos no alberga entonces a uno y el mismo objeto, sino que cada cual cobija el suyo (su propio bienestar), el cual puede avenirse desde luego por casualidad con los propósitos ajenos que se orientan igualmente hacia sà mismos, mas tal cosa no basta ni mucho menos para una ley, porque las excepciones que ocasionalmente queda uno autorizado a hacer son ilimitadas y no pueden verse comprendidas en modo alguno bajo una regla universal (A 50).