Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica la Crítica de la razón práctica asume una tarea y ésta no consiste sino en arrebatarle a la razón empíricamente condicionada su jactancia de pretender proporcionar con total exclusividad el fundamento para determinar nuestra voluntad; el uso de la razón pura es el único inmanente una vez que se haya establecido su existencia, en cambio ese uso empíricamente condicionado que presume de ser autocrático es transcendente, pues se traduce en exigencias y mandatos que transcienden totalmente su dominio (A 31).
Contra lo que se le suele reprochar al formalismo ético, Kant está convencido de que su moral sólo exige del hombre cuanto está en su mano y que si hay algo reservado para dioses o titanes es justamente lo contrario, es decir, lograr que un principio de índole no formal pueda generar leyes universales y necesarias.