CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica Con todo, resulta mucho más aconsejable e importante salvaguardarse contra el empirismo de la razón práctica, dado que por lo menos el misticismo se compadece con la pureza y sublimidad de la ley moral, además de que no cuadra con el modo de pensar ordinario desplegar su I imaginación hasta intuicio[A 126]nes suprasensibles, con lo que por este lado el peligro no es tan general. En cambio, el empirismo extirpa de raÃz la moralidad en las intenciones (pues es en éstas, y no en las simples acciones, donde estriba el alto valor que la humanidad puede y debe procurarse a través de la moralidad), sustituyendo al deber por algo completamente distinto, cual es un interés empÃrico con el que las inclinaciones en general comercian entre sÃ. Ahora bien, como cualesquiera inclinaciones (sea cual fuere su hechura) degradan a la humanidad cuando son elevadas a la dignidad de un supremo principio práctico y, sin embargo, el sentir de todos se muestra extraordinariamente proclive a hacerlo asÃ, el empirismo viene a resultar por esa causa mucho más peligroso que cualquier fanatismo, pues éste nunca puede constituir un estado duradero en muchas personas a la vez.