CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica El rasgo esencial de cualquier determinación volitiva efectuada por la ley moral es que, en cuanto voluntad libre, se vea determinada simplemente por la ley, no sólo sin el concurso de estÃmulos sensibles, sino incluso con la exclusión de todos ellos y con el apaciguamiento de cualesquiera inclinaciones en tanto que pudieran mostrarse contrarias a esa ley. Por lo tanto, el efecto de la ley moral en cuanto móvil es tan sólo negativo y este móvil puede ser reconocido como tal[A 129]a priori. Pues toda inclinación y I cualquier estÃmulo<Ak. V, 73> sensible se basa en el \ sentimiento, y el efecto negativo sobre tal sentimiento (mediante el aquietamiento que padecen las inclinaciones) es de suyo un sentimiento. Por consiguiente, podemos apercibirnos a priori de que la ley moral, en cuanto fundamento para determinar la voluntad, ha de originar un sentimiento al hacer acallar todas nuestras inclinaciones, sentimiento que puede ser tildado de «dolor», obteniendo asà el primer y quizá también único caso en que podemos determinar a priori por conceptos la relación de un conocimiento (aquà lo es de una razón pura práctica) con el sentimiento de placer o displacer.