Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Y así el respeto hacia esa ley no es un móvil de la moralidad, sino la moralidad misma, considerada subjetivamente cual móvil, en tanto que la razón pura práctica, al rehusar todas las pretensiones del amor propio que se le oponen, toma en consideración a esa ley que ahora tiene una influencia única. Conviene[A 135] observar que tal como el respeto es un efecto sobre I el sentimiento y, por lo tanto, incide sobre la sensibilidad de un ente racional, dicho respeto[134] presupone esa sensibilidad y, por ende, también la finitud de los seres a quienes la ley moral impone respeto, así como que no cabe atribuir ese respeto por la ley a un ser excelso o libre de toda sensibilidad, para el cual ésta no pueda suponer obstáculo alguno para la razón práctica.
Este sentimiento (bajo el calificativo de «sentimiento moral») se ve producido exclusivamente por la razón. No sirve para enjuiciar las acciones o para fundamentar a la propia ley moral objetiva, sino sólo como resorte para que dicha ley constituya de suyo una máxima. Pero ¿cuál podría ser el nombre más conveniente para este singular sentimiento que no puede ser comparado con ninguno patológico? Es de una raigambre tan idiosincrática que parece hallarse únicamente a las órdenes de la razón y desde luego de la razón pura práctica.