Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica La diferenciación entre teoría de la felicidad y teoría moral, basada en que los principios empíricos constituyen el fundamento íntegro de la primera y sin embargo no realizan contribución alguna en la segunda, supone la primera y más importante de las tareas que incumben a la Analítica de la razón pura práctica, teniendo que proceder en ella tan precisa y concienzudamente como el geómetra en su quehacer. Pero al filósofo que ha de luchar aquí (como siempre sucede con el conocimiento de la razón mediante simples conceptos previos a su construcción) con tamaña dificultad, porque no puede asentar los cimientos en intuición alguna (de un puro noúmeno), también le viene muy a propósito proceder como el químico y puede realizar en todo momento un experimento con la razón práctica de cualquier ser humano, para diferenciar el fundamento de determinación moral (puro) del empírico, si añade a la voluntad afectada empíricamente (v. g., a la de quien mentiría gustosamente porque puede ganar algo con ello) la ley moral (en cuanto fundamento de determinación).