Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Es como si el químico añade álcali a una solución calcárea en espíritu de sal; el espíritu de sal abandona pronto a la cal, se I fusiona con el álcali y la cal se pre[A 166]cipita hacia el fondo. De igual modo, mostremos a quien sea un hombre honrado (o que se ponga sólo por esta vez con su pensamiento en el lugar de un hombre honrado) esa ley \ moral en que reconoce la<Ak. V, 93> indignidad de un mentiroso; al instante su razón práctica (en el juicio sobre lo que debía suceder por su parte) abandona el beneficio, se fusiona con aquello que le infunde respeto hacia su propia persona (la veracidad) y el beneficio, tras haber sido separado y enjuagado de todo apego a la razón (que sólo está íntegramente al lado del deber), se ve sopesado por cada cual para entablar eventualmente negociaciones con la razón en otros casos, excepto cuando pudiera contrariar a esa ley moral que la razón jamás abandona por hallarse íntimamente fusionada con ella.