Crítica de la Razón Práctica

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El concepto de causalidad como necesidad natural,[A 169] a diferencia del concepto de causalidad como libertad, atañe sólo a la existencia de las cosas, en tanto que sea determinable en el tiempo, con lo cual no concierne sino a las cosas como fenómenos, en oposición a su causalidad como cosas en sí mismas. Ahora bien, si se toman las determinaciones de la existencia de las cosas en el tiempo por determinaciones de las cosas en sí mismas (que es el modo de representación más habitual), no hay manera de conciliar necesidad y libertad en la relación causal, sino que ambas quedan contradictoriamente contrapuestas. Ya que de acuerdo con la primera todo acontecimiento y, por lo tanto, también cualquier acto que transcurre en un punto del tiempo es necesario bajo la condición de que lo era en el tiempo precedente. Como el tiempo pasado ya no está en mi poder, ha de ser necesaria cualquier acción que yo ejercite merced a fundamentos determinantes que no están en mi poder, es decir, que inmerso en el punto del tiempo donde actúo nunca soy libre. Es más, aun cuando conjeturara toda mi existencia como independiente de alguna<Ak. V, 95> causa extraña (por ejemplo, al margen de Dios), \ de suerte que los fundamentos para determinar mi causalidad e incluso toda mi existencia no estuvieran fuera de mí, esto no transformaría lo más mínimo aquella necesidad natural en libertad. Pues en cualquier punto del tiempo me hallo siempre bajo la ne[A 170]cesidad de verme I determinado a obrar por lo que no está en mi poder, y la serie infinita a parte priori de acontecimientos que siempre me limitaría a continuar según un orden predeterminado, sin inaugurarla en parte alguna por mí mismo, supondría una perpetua cadena causal, con lo cual mi causalidad nunca sería libertad.


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