CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica Asà pues, si se quiere atribuir libertad a un ser cuya existencia está determinada en el tiempo, no se le puede hacer escapar a la ley de la necesidad natural donde transcurren todos los acontecimientos en su existencia incluyendo también sus acciones; pues eso serÃa tanto como entregarlo al ciego azar. Sin embargo, como esta ley concierne inevitablemente a toda causalidad de las cosas en cuanto sea determinable su existencia en el tiempo, si ésta fuera también la manera de representarse la existencia de esas cosas en sà mismas, entonces habrÃa que desechar la libertad como un concepto vano e imposible. Por consiguiente, si todavÃa se quiere salvarla, no queda otro camino que atribuir la existencia de una cosa en cuanto sea determinable en el tiempo, asà como también la causalidad conforme a la ley de la necesidad natural, simplemente al fenómeno, atribuyendo sin embargo la libertad a ese mismo ser como cosa en sà misma. Sin duda alguna esto es ineludible, si uno pretende mantener al mismo tiempo ese par de conceptos que se repugnan mutuamente; pero a la hora de su aplicación, al declararlos como unidos I en una y la misma[A 171] acción para explicar esa unión misma, surgen enormes dificultades que parecen hacer impracticable semejante unión.