Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Mas todavía nos aguarda una dificultad relativa a la libertad, por cuanto ella debe quedar conciliada con el mecanismo natural en un ser que pertenece al mundo sensible, dificultad que incluso una vez convenido todo lo anterior amenaza con hacer naufragar a la libertad. Ahora bien, junto a este peligro se da también una circunstancia esperanzadora de un des[A 180] enlace propicio I para afirmar la libertad, cual es que esa misma dificultad imponga con mucha más contundencia (de hecho sólo ella lo hace, como pronto veremos) el sistema donde la existencia determinable en el tiempo y el espacio es tenida por la existencia de las cosas en sí mismas, sin obligarnos por consiguiente a abandonar nuestro presupuesto más primordial acerca de la idealidad del tiempo como simple forma de la intuición sensible, o sea, como el mero tipo de representación que es propio del sujeto en cuanto pertenece al mundo sensible y, por lo tanto, aquella dificultad únicamente demanda verse conciliada con esta idea.