CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica Si se nos concede asimismo que el sujeto inteligible puede ser libre con respecto a una acción dada, aunque como sujeto perteneciente también al mundo sensible se vea condicionado mecánicamente con respecto a ella, se dirÃa entonces que, al aceptar que Dios en cuanto protoser universal sea también la causa de la existencia de la sustancia (proposición que jamás puede abandonarse sin desahuciar al mismo tiempo el concepto de Dios como esencia de todo ser y con ello su autosuficiencia, atributo del que depende todo en la teologÃa), habrÃa que asumir igualmente<Ak. V, 101> que las acciones de los seres humanos tienen su \ fundamento determinante en aquello que se halla por completo fuera de su poder, es decir, en la causalidad de un ser excelso distinto de él, del cual depende su existencia y la plena determinación de su causalidad.
En I efecto, si las acciones del ser humano, tal como[A 181] ellas pertenecen a sus determinaciones en el tiempo, no fueran simples determinaciones del mismo en cuanto fenómeno, sino como cosa en sà misma, entonces no cabrÃa salvar la libertad.