Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica <Ak. V, 142> Una exigencia de la razón pura en su uso especulativo conduce sólo a hipótesis, mas la de la I razón pura[A 256] práctica conduce a postulados; pues en el primer caso remonto la serie de fundamentos desde lo derivado ascendiendo tan alto como yo quiera y preciso de un protofundamento, no para otorgar una realidad objetiva a ese derivado (v. g. del enlace causal de las cosas y los cambios en el mundo), sino sólo para satisfacer plenamente a mi razón en sus investigaciones al respecto. Así, al ver ante mí orden y regularidad en la naturaleza, no necesito recurrir a la especulación para asegurarme de su realidad, sino que tan sólo necesito presuponer a una divinidad como causa suya para explicar ese orden y regularidad; sin embargo, como la conclusión que va desde un efecto hacia una causa determinada, sobre todo hasta una tan exacta y cabalmente determinada como nosotros hemos de pensar a Dios, siempre es insegura e incierta, una hipótesis semejante no puede ir más allá del grado de la opinión, aun cuando sea la más razonable para nosotros los humanos[153]. I