CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica Asà pues, nosotros queremos demostrar, mediante observaciones que cada cual puede llevar a cabo, que esta propiedad de nuestro ánimo, esa receptividad de un interés moral puro y, por lo tanto, aquella fuerza impulsora que acarrea el representarse a la virtud en toda su pureza, si se logra incardinar en el corazón humano, constituye el móvil más poderoso para el bien, siendo por lo demás el único móvil que aporta<Ak. V, 153> persistencia y precisión \ al seguimiento de las máximas morales; con todo, ha de recordarse al mismo tiempo que, si estas observaciones prueban tan sólo la realidad de un sentimiento semejante, mas no el que se haya consumado una mejora moral gracias a dicho sentimiento, esto no destruye cual si fuera una vana fantasÃa este método, el único capaz de hacer subjetivamente prácticas las leyes objetivamente prácticas de la razón pura, gracias a la simple representación pura del deber. Pues, como este método todavÃa no se ha puesto nunca en marcha, tampoco puede aún la experiencia dejar ver nada acerca de su éxito, sino que sólo cabe reclamar comprobantes de la predisposición a tales móviles, pruebas que ahora paso a presentar brevemente, para luego esbozar someramente el método de fundamentar y cultivar genuinas intenciones morales.