Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica El otro punto sobre el cual ha de llamarse la atención es averiguar si la acción tiene lugar asimismo (subjetivamente) por causa de\ la ley moral y, por lo tanto, no[A 285] posee únicamente rectitud moral en cuanto acto, sino también valor moral como intención conforme a sus máximas. Ahora bien, no hay duda de que este ejercitamiento, así como la consciencia de una cultura derivada del mismo, ha de generar poco a poco en nuestra razón que juzga simplemente sobre lo práctico un cierto interés, incluso en \ la ley de dicha razón y, por ende,<Ak. V, 160> en las acciones moralmente buenas. Pues nosotros acabamos por encariñarnos con aquello cuya consideración nos deja sentir el uso ampliado de nuestras capacidades cognoscitivas, algo que propicia sobre todo aquello en donde hallamos rectitud moral; porque la razón sólo puede encontrarse bien en un orden de cosas semejante con su capacidad para determinar a priori según principios cuanto debe suceder. Un observador de la naturaleza termina por encariñarse con objetos que al principio le resultaban chocantes a sus sentidos, cuando descubre en ellos la gran regularidad ideológica de su organización y su razón se deleita con su contemplación; y así Leibniz depositó de nuevo con todo cuidado sobre su hoja al insecto que había examinado minuciosamente a través del microscopio, porque se había instruido al mirarlo y, por decirlo así, había sacado un beneficio de él.