Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Pero ahora entra en juego el segundo ejercicio, el cual no consiste sino en hacer notar la pureza de la voluntad al presentar con viveza ejemplos de intención moral, primero sólo como perfección negativa de tal voluntad, por cuanto en una acción como deber no confluye ningún móvil de las inclinaciones cual fundamento determinante suyo; mediante ello el discípulo queda atento a la consciencia de su libertad y, aun cuando esta renuncia suscita una inicial sensación de dolor, al sustraerle a la coacción incluso de auténticas menesterosidades, le participa simultáneamente una liberación del variopinto descontento I implicado en todas esas me[A 287]nesterosidades, predisponiendo al ánimo para la sensación de contento proviniente de \ otras fuentes.<Ak. V, 161>