CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica [48] «La felicidad propia es un fin que todos los hombres tienen (gracias al impulso de su naturaleza), pero este fin no puede considerarse como un deber sin contradecirse a sà mismo. Lo que cada uno quiere ya de por sà de un modo inevitable no está contenido en el concepto de deber; porque éste implica una coerción hacia un fin aceptado a disgusto. Por tanto, es contradictorio decir que estamos obligados a promover nuestra felicidad con todas nuestras fuerzas» (cf. La metafÃsica de las costumbres, Ak VI, 386; trad, de A. Cortina y J. Conill). <<