Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Difícilmente puede ponérsele muchos reparos a la traducción de Morente, salvo el de pecar por exceso en su fidelidad al original. En su nota preliminar a la Crítica de la razón práctica, el propio Morente reconoce sin ambages lo siguiente: «Se ha procurado conservar hasta los más insignificantes detalles del original. Con frecuencia encontrará el lector que la lectura se hace penosa y difícil». He ahí tanto su divisa como el ineludible corolario de la misma. Morente hace una fotografía del texto kantiano y la lectura es algo más que ardua, mientras que aquí se ha pretendido hacer una radiografía del mismo, para después de visualizar su esqueleto revestirlo con carne castellana y poner la enrevesada prosa de Kant en román paladino. Porque la lengua de Cervantes no soporta bien, sin ponerse a chirriar por los cuatro costados, verse redactada con la sintaxis que se gasta el idioma de Goethe, sobre todo cuando ésta ha quedado previamente vapuleada por la pluma kantiana.