CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica Desde luego, resultarÃa más satisfactorio para nuestra razón especulativa el solventar ella misma sin rodeos esos problemas y custodiar tal solución como una evidencia para el uso práctico; pero definitivamente nuestra capacidad especulativa no se halla tan bien dotada. Aquellos que se vanaglorian de tan elevados conocimientos no deberÃan disimularlos, sino someterlos a público examen y estimación. Quieren probar. ¡Adelante, pues! Si son capaces de hacerlo, la crÃtica rinde todas sus armas a sus pies en reconocimiento de su triunfo. Quid statis? Nolint. Atqui licet esse beatis[102].
Pero como de hecho no quieren, probablemente porque no I pueden, hemos de retomar aquellas armas[A 8] para buscar en el uso moral de la razón, y asentar sobre dicho uso, esos conceptos de Dios, libertad e inmortalidad para los que la especulación no encuentra una manera satisfactoria de acreditar su posibilidad.