CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica Por contra, se abre paso a una confirmación altamente satisfactoria, y que apenas cabÃa esperar de antemano, de lo consecuente que se mostraba el modo de pensar propio de la crÃtica especulativa cuando concedÃa a los objetos de la experiencia en cuanto tales el estatuto de simples fenómenos, incluyendo entre los mismos a nuestro propio sujeto, mas no dejaba de colocar como fundamento suyo a las cosas en sà mismas, recomendando asà no tomar todo lo suprasensible por una fábula cuyo concepto está falto de contenido; ahora, sin haber llegado a un acuerdo previo con la especulativa, la razón práctica procura por su cuenta realidad a un objeto suprasensible de la categorÃa de causalidad (si bien como concepto práctico y tan sólo con miras al uso práctico), cual es la libertad, viniendo a confirmar por medio de un factum lo que hasta entonces no podÃa ser sino pensado. Con ello, esa sorprendente a la par que incuestionable afirmación de la crÃtica especulativa, según la cual el sujeto pensante supone un simple fenómeno para sà mismo en la intuición interna, recibe asimismo su plena confirmación en la[A 10]CrÃtica de la razón práctica, siendo asà que I uno ha de arribar hasta esa tesis aunque no se hubiera visto demostrada en modo alguno por la primera crÃtica[104].