Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Así entiendo también por qué las principales objeciones contra la crítica que se me han presentado hasta el momento[105] giran en torno a estos dos polos: por un lado, resulta negada en el conocimiento teórico y afirmada en el práctico la realidad objetiva de las categorías aplicadas a los noúmenos, mientras que por el otro se da la paradójica exigencia de tornarse noúmeno en cuanto sujeto de la libertad y seguir siendo al mismo tiempo fenómeno con respecto a la naturaleza en su propia consciencia empírica. Pues, hasta que no se elabora un concepto preciso de moralidad y libertad, no cabe I adivinar aquello que, en cuanto[A 11] noúmeno, se quiera poner como fundamento del supuesto fenómeno, ni tan siquiera si es posible formarse un concepto de dicho noúmeno, cuando hasta el momento todos los conceptos del entendimiento puro en el uso teórico de la razón han venido aplicándose exclusivamente a los fenómenos. Sólo una minuciosa crítica de la \ razón práctica puede disi<Ak. V, 7>par dicho equívoco y colocar bajo una nítida luz ese consecuente modo de pensar que constituye su mayor privilegio.