CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica Incluso concediendo que todos los entes racionales finitos llegasen a ponerse de acuerdo sobre un objeto donde cifrar su sentimiento relativo al deleite y el dolor, e igualmente sobre los medios a utilizar para lograr lo primero y eludir lo segundo, aún asà les resultarÃa imposible hacer pasar al principio del amor propio por una ley práctica, pues esa misma unanimidad sólo serÃa contingente. El fundamento de determinación siempre serÃa sólo subjetivamente válido y simplemente empÃrico, careciendo de aquella necesidad que es pensada en toda ley, cual es la necesidad objetiva basada en fundamentos a priori. Asà pues, esa necesidad no tendrÃa que hacerse pasar por práctica en modo alguno, sino por una necesidad simplemente fÃsica, puesto que la acción nos serÃa tan ineludiblemente impuesta por nuestra inclinación como el bostezo al ver bostezar a otros. Mejor cabrÃa sostener que no existe ley práctica alguna, sino tan sólo recomendaciones al efecto de nuestros deseos, antes que elevar principios simplemente subjetivos al rango de leyes prácticas, las cuales poseen una necesidad objetiva, no simplemente subjetiva, y tienen que verse reconocidas a priori por la razón, no por la experiencia (por muy empÃricamente universal que pueda ser ésta). Hasta las propias reglas de fenómenos concordantes sólo son llamadas leyes naturales (v. g., las me[A 48]cánicas) cuando se las conoce efectivamente a priori I, o bien (como sucede en el terreno de la quÃmica) se admite que podrÃan llegar a ser conocidas mediante fundamentos objetivos, si nuestra comprensión llegara más lejos. Pero en los principios prácticos subjetivos se explicita como condición el que no hayan de tener como fundamento condiciones objetivas de la voluntad, sino simplemente subjetivas y, por consiguiente, que puedan ser presentados siempre tan sólo como simples máximas, mas nunca como leyes prácticas. Esta última observación parece tratarse a primera vista de una simple logomaquia; sin embargo, nos encontramos ante una precisión terminológica referente a la distinción más importante que cabe tener en cuenta dentro del ámbito de las indagaciones prácticas. \