Crítica de la razón pura
Crítica de la razón pura [55] Los predicados del fenómeno pueden ser atribuidos al objeto mismo en relación con nuestro sentido, v. g. a la rosa el color rojo o el olor; pero la apariencia no puede nunca ser atribuida al objeto como un predicado, precisamente porque ella atribuye al objeto en sí, lo que no le puede convenir más que en relación con los sentidos o en general con el sujeto, v. g., las dos asas que primitivamente se atribuían a Saturno. Lo que no se halla en el objeto en sí mismo, sino siempre en la relación de éste con el sujeto, y es inseparable de la representación del primero, es fenómeno; y así atribuimos rectamente los predicados del espacio y del tiempo a los objetos de los sentidos como tales; en esto no hay apariencia alguna. En cambio si atribuimos a la rosa en sí el color rojo, a Saturno las asas o a los objetos exteriores todos la extensión en sí, sin mirar a una relación determinada de esos objetos con el sujeto y limitar a ella nuestro juicio, entonces tan sólo surge la apariencia. <<
[56] En conformidad con la opinión de Adickes, Vorländer, Natorp, añadimos las palabras: «que se refiere» (N. del T.) <<
[57] En el ejemplar particular de Kant se ha encontrado la palabra «fenómenos» corregida y sustituida por «intuiciones». (N. del T.) <<
[58] La primera edición decía: «…colocada en el restante espacio de su extensión». <<