Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres Debería resultar obvio que partiendo de la experiencia de lo que los hombres hacen de hecho seríamos incapaces de demostrar que deban hacerlo; porque tenemos que admitir que a menudo los hombres hacen lo que no deben —supuesto que admitamos que existe una cosa tal como un «debe» o un deber moral—. De aquí que si hay principios morales de acuerdo con los cuales los hombres deberían actuar, el conocimiento de esos principios debe ser un conocimiento a priori: no puede estar basado en una experiencia sensorial. La parte pura o a priori de la ética se ocupa de la formulación y justificación de los principios morales —mediante términos como «debe», «deber», «bueno» y «malo», «justo» e «injusto»—. Esta parte a priori de la ética puede ser llamada una metafísica de las costumbres (aunque otras veces el concepto de «justificación» —en tanto que opuesto al de «formulación»— es reservado por Kant para una crítica de la razón práctica). Para el conocimiento detallado de los deberes particulares de los hombres requerimos experiencia de la naturaleza humana (además de muchas otras cosas). Esta parte empírica de la ética es llamada por Kant «antropología práctica», aunque su uso del término no es en absoluto claro.