Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres Kant añade a esto la idea de que todo agente racional concibe necesariamente así su propia existencia apoyándose en fundamentos que son válidos para todo agente racional como tal. La justificación de este proceder depende, sin embargo, de su propia Idea de libertad, cuya discusión será abordada más adelante.
La nueva fórmula, al igual que la primera, debe desplegarse en imperativos categóricos particulares cuando es aplicada a la naturaleza especial del hombre.
[Págs. 118-119: Ilustraciones]
El mismo conjunto de ejemplos exhibe aún más claramente las presuposiciones necesarias para cualquier test o demostración del modo en que el imperativo categórico puede ser aplicado. Tenemos un deber perfecto de no usarnos a nosotros mismos o a otros meramente como medios para la satisfacción de nuestras inclinaciones. Tenemos un deber imperfecto, aunque positivo, de ampliar los fines que la naturaleza ha puesto en nosotros mismos y en los otros —es decir, de perseguir nuestra propia perfección y la felicidad de los otros—.
Como el mismo Kant indica en un pasaje, estamos comprometidos solamente con tipos muy generales de deber. Sería por tanto bastante injusto reprocharle no haber descendido a ocuparse de todas las cualificaciones necesarias para tratar con problemas especiales.
[Pág. 120: La fórmula de la autonomía]