Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres Por lo demás, la Idea de un mundo inteligible puro, como un conjunto de todas las inteligencias al que nosotros mismos pertenecemos como seres racionales (aunque desde otro punto de vista somos también miembros del mundo sensible), sigue siendo una Idea utilizadle y permitida para el fin de una fe racional, aun cuando lodo saber halla su término en los límites de ella.
Y como colofón de esta esperanzadora idea, Kant nos recuerda también que
el magnífico ideal de un reino universal de fines en sí mismos (seres racionales), al cual sólo podemos pertenecer como miembros cuando nos conducimos guiándonos escrupulosamente por las máximas de la libertad, como si éstas fueran leyes de la naturaleza, produce en nosotros un vivo interés por la ley moral.[59]
Mas para que nuestra esperanza no nos haga perder el crítico talante de la filosofía trascendental, el filósofo de Königsberg apostilla lo anterior con una breve nota que pone punto final al libro transmitiéndonos, a modo de postrer conclusión, este lacónico mensaje:
Así, pues, no concebimos, ciertamente, la necesidad práctica incondicionada del imperativo moral; pero concebimos, sin embargo, su inconcebibilidad, y esto es todo lo que, en equidad, puede exigirse de una filosofía que aspira a los límites de la razón humana en principios.[60]