Fundamentación de la metafÃsica de las costumbres
Fundamentación de la metafÃsica de las costumbres Algunas cualidades son incluso favorables a esa buena voluntad y pueden facilitar muy mucho su obra;[1] pero, sin em394bargo, no tienen un valor interno absoluto, sino que siempre presuponen una buena voluntad que restringe la alta apreciación que solemos —con razón, por lo demás— tributarles[2] y no nos permite considerarlas como absolutamente buenas. La mesura en las afecciones y pasiones,[3] el dominio de sà mismo, la reflexión sobria, no son buenas solamente en muchos respectos, sino que hasta parecen constituir una parte del valor interior de la persona; sin embargo, están muy lejos de poder ser definidas como buenas sin restricción —aunque los antiguos las hayan apreciado asà en absoluto—. Pues sin los principios de una buena voluntad, pueden llegar a ser harto malas; y la sangre frÃa de un malvado, no sólo lo hace mucho más peligroso, sino mucho más despreciable inmediatamente a nuestros ojos de lo que sin eso pudiera ser considerado.
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