Historia natural y teoria general del cielo
Historia natural y teoria general del cielo Es de presumir que las citadas analogías valdrían tanto contra el prejuicio que harían aceptable el origen mecánico del edificio mundial, si no existiesen determinados argumentos, sacados de la misma naturaleza de las cosas, que parecen contradecir esta teoría por completo. El espacio celeste, como mencionamos varias veces, es vacío o, por lo menos, ocupado por una materia infinitamente tenue que por consiguiente no ha podido proporcionar ningún medio para imprimir movimientos comunes a los cuerpos siderales. Esta dificultad es tan importante y valiosa que Newton, pese a todos los motivos que tenía para confiar más que cualquier otro mortal en los resultados de su filosofía, se vio obligado en este lugar a abandonar la esperanza de solucionar por las leyes de la naturaleza y las fuerzas de la materia la procedencia de las fuerzas impulsoras inherentes a los planetas, pese a todas las coincidencias que indicaban un origen mecánico. Aunque para un filósofo es una triste resolución la de abandonar frente a condiciones compuestas y todavía muy alejadas de las simples leyes fundamentales, el esfuerzo de la investigación y de contentarse aduciendo la voluntad inmediata de Dios, Newton reconoció aquí la línea divisoria que separa entre sí la naturaleza y el dedo de Dios, el curso de las leyes introducidas por la primera y el gesto del último. Después de la desesperanza de un filósofo tan grande, parece ser un atrevimiento esperar que de tamaña dificultad la cuestión consiga reemprender un feliz progreso.