Historia natural y teoria general del cielo
Historia natural y teoria general del cielo Pero esta nueva teoría atribuye a los soles un movimiento progresivo, mientras todo el mundo los conoce como inmóviles y fijos, desde un principio, en los lugares que ocupan. La denominación que las estrellas fijas han recibido por ello, parece confirmada por la observación de todos los siglos y es indudable. Esta dificultad destruiría la teoría expuesta, si fuera aparente. Se trata o de una extraordinaria lentitud, ocasionada por la gran distancia del centro común, o de una imposibilidad de observación, motivada por la distancia del punto de observación. Trataremos de estimar la probabilidad de este concepto calculando el movimiento de una estrella fija cercana a nuestro sol, suponiendo que nuestro sol fuera el centro de su órbita. Si aceptamos, de acuerdo a Huygens que su distancia es 21.000 veces mayor que la distancia del sol de la tierra, resulta de acuerdo a las leyes establecidas según las cuales los tiempos de revolución están en relación a la raíz cuadrada del cubo de las distancias del centro, el tiempo que emplearía para recorrer una vez su círculo alrededor del sol, es de más de un millón y medio de años, y con ello, en 4.000 años sólo se produciría un cambio de posición de un grado. Existiendo además muy pocas estrellas fijas que se hallen tan cerca del sol como Huygens lo supuso para Sirio, y como la distancia del resto del ejército celeste supera en mucho a la nombrada, resultando para los recorridos tiempos incomparablemente mayores, y como además es probable que el movimiento de los soles del cielo estelar gire alrededor de un centro inmensamente lejano y es, por consiguiente, extremadamente lento, se puede deducir de ello con probabilidad que todo el tiempo desde el cual se hacen observaciones del cielo, tal vez no sea todavía suficiente para comprobar el camino que se ha producido en sus posiciones. Sin embargo, no conviene abandonar la esperanza de descubrirlos con el tiempo. Hacen falta para ello observadores sutiles y diligentes, como también la comparación de observaciones muy distantes. Habría que concentrar estas observaciones sobre la Vía láctea que es el plano principal de todo movimiento[2]. El señor Bradley ha observado desplazamientos apenas perceptibles de estrellas. Los antiguos han observado estrellas en determinados lugares del cielo, y nosotros vemos nuevas estrellas en otros lugares. Quién sabe si no eran las mismas que sólo han cambiado de lugar. La excelencia de los instrumentos y la perfección de la astronomía dan fundamento a la esperanza de que se descubrirán tan notables curiosidades[3]. La verosimilitud de la causa misma por los motivos que prestan la naturaleza y la analogía, apoyan esta esperanza tan bien que su cumplimiento podría despertar el interés de los investigadores.