Nunca
Nunca —Hubo una emboscada en Chad. Dos agentes de inteligencia involucrados. Hay sospechas de que China también está moviendo piezas.
Pauline cerró los ojos un segundo.
—¿Heridos?
—Uno muerto. Uno desaparecido.
La presidenta exhaló lentamente. Las fichas del tablero estaban cayendo demasiado rápido.
—¿Qué sabemos sobre lo que estaban buscando?
—Especulación por ahora —dijo Blake—. Pero la CIA cree que los terroristas tenÃan información valiosa. Algo que podrÃa cambiar las reglas del juego.
Pauline se apoyó en su escritorio.
—¿China lo sabe?
Blake asintió.
—Y están tan desesperados por encontrarlo como nosotros.
La presidenta levantó la mirada.
—Dime que tenemos una ventaja.
Blake le pasó la carpeta.
—Acabamos de encontrarlo. O al menos a alguien que lo tiene. Un desertor en NÃger. Está pidiendo asilo a cambio de información.
Pauline abrió la carpeta y vio la foto de un hombre de mediana edad, con barba rala y mirada aterrorizada.
—¿Cuánto tiempo tenemos?