La Selección
La Selección Lo siguió sin protestar, y pronto se encontraron en una sala sellada, rodeados de unos pocos guardias. Las paredes gruesas bloqueaban el ruido del exterior, pero no la sensación de peligro que se filtraba como un veneno en el aire.
—¿Esto pasa a menudo? —preguntó ella, intentando calmar su respiración. Maxon asintió, su expresión más seria de lo que había visto antes. —Demasiado a menudo. Los rebeldes no solo están en contra de la monarquía. Quieren destruir todo lo que representa Illéa.
—¿Y no te preguntas si podrían tener algo de razón? —La pregunta salió antes de que pudiera detenerse.
Maxon la miró, sorprendido. —¿Tú crees eso?
America se encogió de hombros. —Creo que el sistema de castas es injusto. Lo vivo cada día. ¿Cómo puedes gobernar un país donde la mayoría apenas puede sobrevivir?
Su sinceridad pareció desconcertarlo, pero no se ofendió. Al contrario, una chispa de comprensión se encendió en sus ojos. —Es más complicado de lo que parece. Pero… tienes razón. Algo tiene que cambiar.