La Selección
La Selección DÃas después, la madre de America encontró una grieta en su resistencia. Fue su padre quien selló el destino de la joven con unas palabras suaves pero decisivas:
—Sé que no quieres esto, hija. Pero… piensa en tus hermanos. Si tú entras a la Selección, todos podremos respirar un poco mejor.
Al borde de las lágrimas, America firmó el formulario. SabÃa que no se trataba solo de ella; se trataba de su familia, de la pesada carga de ser la mayor en una casta que siempre tenÃa que luchar más fuerte para no caer.
Cuando llegó el dÃa de los anuncios, la tensión era palpable. Todo el pueblo se reunió frente a las pantallas gigantes. Y entonces, como un cruel giro del destino, el nombre America Singer resonó en el aire.
En ese momento, su mundo se fracturó. Su hogar, su amor, todo lo que conocÃa, parecÃa desmoronarse bajo el peso de una decisión que no habÃa tomado por sà misma. Mientras las celebraciones se encendÃan a su alrededor, solo podÃa pensar en Aspen y en el futuro incierto que la esperaba tras los muros dorados del palacio.
—Bienvenida a la Selección— , pensó, con el corazón cargado de miedo y resentimiento.
