Apuntes sobre la Filosofia de la Revelacion de F. W. J. Schelling
Apuntes sobre la Filosofia de la Revelacion de F. W. J. Schelling Pero esta angustia del mundo es la única prueba de nuestra heterogeneidad. Pues si nada nos faltase, no lo haríamos mejor que los paganos y los filósofos trascendentales, que no saben nada de Dios y se embelesan como unos tontos con la amada naturaleza; no nos entraría ninguna nostalgia. Esta impertinente inquietud, esta santa hipocondría, es acaso el fuego con que hemos de salvar y preservar de la corrupción del presente saeculi a los animales destinados al sacrificio.[108]
No es en absoluto atrevido considerar que Kierkegaard suscribiera estas palabras. Siendo Hamann uno de sus autores predilectos, se entiende que pensara la angustia que acompaña a la referida afección espiritual en términos de «hipocondría santa» (heilige Hypochondrie), tal que permite que nos mantengamos al margen de la putrefacción de los tiempos. Muy luteranamente —veremos a continuación— el espíritu representa para Kierkegaard el lugar de crisis, y es a través de la herida abierta como se encuentra el consuelo, la salud o salvación: «En lo espiritual, o cuando se observa al hombre desde esta categoría, enfermedad y salud son, tanto una como la otra críticas, y no hay salud inmediata del espíritu»,[109] escribió Kierkegaard en La enfermedad mortal, de 1849.