Apuntes sobre la Filosofia de la Revelacion de F. W. J. Schelling
Apuntes sobre la Filosofia de la Revelacion de F. W. J. Schelling Si Sócrates se hubiese considerado ignorante en el sentido de ser realmente ignorante, tal expresión hubiese sido una trivialidad, pues después de todo no tiene nada de particular que un ignorante sea realmente ignorante; en tal caso, lo sorprendente sería que fuese sabio. Dicen los juristas que 323| quisque praesumitur bonus, donec probatur contrarium [todo el mundo es considerado bueno mientras no se pruebe lo contrario], y del mismo modo los filósofos: quisque praesumitur insciens, donec, etc. [todo el mundo es considerado ignorante mientras, etc.]. La ignorancia de Sócrates era por tanto docta ignorantia [sabia ignorancia]. Pero entonces, ¿qué conocimiento que negaba para sí atribuía a otros? No cualquier pensamiento es conocimiento. Lo que parece haber tenido en mente, pues, era una Denk-Wissenschaft [ciencia del pensamiento]. Así, por ejemplo, la geometría es una ciencia, pero no una ciencia de conocimientos, y es por esto por lo que en la jerarquía del libro VI de la República de Platón es considerada διανοια [pensamiento], y no επιστημη [conocimiento].[163] Es lo que nosotros llamamos la ciencia pura de la razón, que Sócrates conocía tanto como los eleatas. Por lo tanto, por su ignorancia él debía suponer una verdadera ciencia de conocimientos. ¿También aquí era ignorante? En la medida en que lo afirmase, de nuevo debía ser no en el sentido directo de que fuese ignorante, pues en tal caso sería una vacuidad, sino que su ignorancia indicaba sólo lo überschwengliche [exuberante]. Es difícil decir hasta qué punto llegaría Sócrates, pero es un claro indicio de su tendencia hacia lo histórico el hecho de que diese a su presentación un ropaje místico. También su discípulo Platón se vuelve histórico en su última obra, el Timeo, de tal modo que es difícil encontrar en ella el paso a lo científico. Sócrates y Platón están relacionados de un modo más profético. Sin embargo, Aristóteles se muestra como su Schüler [discípulo] al pasar de lo meramente lógico a lo empírico; daß es ist [que es] es para él lo principal; was es ist [qué es],[164] es secundario. Censura a aquellos que εν τοις λογοις [en sus discursos] pretenden capturar la realidad. Censura la doctrina platónica de la participación de las cosas en la idea, y la califica de κενολογειν [palabras huecas]. Decir que lo bello particular es bello sólo en virtud de su participación en la idea sólo tiene significado para una posible explicación; reprocha y desaprueba una confusión del orden lógico y del Seyn. Y no obstante Aristóteles se parece a la filosofía negativa. Esto se muestra en el método de ambos. La filosofía negativa no es lógica en el sentido aristotélico, pues lo a priori no es ninguna lógica vacía, y dem Inhalt nach [según el contenido] pasa necesariamente a lo empírico. La potencia empuja continuamente al ser fuera de sí, hasta que llega al pensar en sí mismo y se hace pensamiento libre; previamente era sólo pensamiento necesario. Por lo tanto no está contra la experiencia; por el contrario, allí donde cesa la experiencia, también ella cesa, dado que siempre apunta fuera de sí misma, hacia la experiencia. Por otro lado, la experiencia tiene también en sí lo a priori. Hay también por lo tanto un camino de lo empírico a lo lógico. Aristóteles se internó en él y fue subiendo paso a paso hasta su ciencia primera, o filosofía primera, pues ambos nombres figuran (πρωτη επιστημη, πρωτη φιλοσοφια)[165]. Su sistema es un análisis sacado de la realidad. Aquí debe 324| encontrarse constantemente con la filosofía negativa. La naturaleza se erige paulatinamente desde la posibilidad de la potencia; en cada consecuente está el Ziel [fin] del antecedente; cada uno es en su lugar causa final, igual que lo es lo último. La serie, dice Aristóteles, no se puede perder en lo infinito.[166] υλη, la materia (en Aristóteles es potencia, y no debe ser entendida sólo físicamente; así se habla también de la materia en una conclusión), es sucesivamente desplazada. Lo último también lo considera algo existente, puesto que su ciencia es la ciencia de lo real. Pero, de todas maneras, lo que tiene particularmente en mente no es daß [que], sino was [qué]. Tampoco hace uso de lo último como un principio; para él es sólo causa final, no creadora, no τελος ποιητικον [finalidad creadora]. Este último es τελος, en sí mismo ακινητον [inmóvil]; todo es atraído hacia él, él mismo permanece inmóvil, de igual modo que lo querido es el objeto del querer, pero en sí mismo se mantiene en reposo. Esto último lo define Aristóteles de varias maneras. Dice que este ser último es también el más dichoso, y puesto que de todos los Actus pensar es el más dichoso, su actus debe ser pensamiento.[167] Pero, qué piensa este pensamiento: sólo a sí mismo, todo lo demás es indigno de él. (Sin embargo, esto no es sólo pensamiento sobre el pensamiento, puesto que este ser se piensa a sí mismo).