Apuntes sobre la Filosofia de la Revelacion de F. W. J. Schelling

Apuntes sobre la Filosofia de la Revelacion de F. W. J. Schelling

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Por lo tanto, la filosofía positiva no es empirismo en el sentido de que parta de la experiencia, ni tampoco parte de una inmediatez, ni se levanta sobre algo dado mediante deducciones, sino que se dirige hacia la experiencia y demuestra su Prius a posteriori. En esto se muestra claramente su diferencia respecto del empirismo. Pero entonces, ¿no es lo mismo que la filosofía negativa? La filosofía negativa tiene lo ente en la experiencia como objeto de un conocimiento posible; deja lo a posteriori, que ha encontrado a priori, fuera de sí misma; si coincide con la experiencia, pues bien, pero la verdad de sus construcciones descansa sobre una inmanencia interna. La filosofía positiva se dirige hacia dentro de la experiencia. Lo a posteriori no es tomado de la experiencia; parte del Prius absoluto y por medio del pensamiento libre (a la filosofía negativa corresponde el pensamiento necesario) infiere lo a posteriori como lo real, no sólo como lo posible. El Prius absoluto no soll erwiesen werden [no debe ser demostrado] sino derivado de ello; esta derivación debe probarse como surgida de un Fortgang [avance] libre, pero no fuera de la experiencia, sino en ella. Es por tanto empirismo a priori. La filosofía negativa es apriorismo puro. En la filosofía positiva la experiencia es algo auxiliar. Lógicamente en esta relación la experiencia no debe ser entendida como alguna experiencia particular, sino como totalidad. Con respecto al mundo, la filosofía positiva es pues a priori; con respecto al concepto, a Dios, es a posteriori. La demostración que ofrece radica en la totalidad de la experiencia. Pero el reino de la realidad no está completo, y por lo tanto esta no está concluida. En las primeras fases, el objeto de la filosofía positiva es siempre un objeto suficiente, y sin embargo no está concluido y completo, puesto que no se puede saber lo que pueda surgir libremente. La filosofía positiva es pues filosofía en el sentido más propio de la palabra: busca la sabiduría. La demostración de Dios en la filosofía positiva existe sólo para aquellos que tienen voluntad de ella; sólo los inteligentes aprenden de la experiencia. Su demostración carece así de la necesidad que hace que casi pueda ser impuesta a los necios. La filosofía negativa es un sistema concluido en sí mismo; en este sentido la filosofía positiva no es sistema. Si en cambio lo que se le pide a un sistema son Behauptungen [afirmaciones] positivas, entonces la [filosofía] negativa no es un sistema en grado supremo, ya que esta es nichts behauptende [que nada afirma]. — Pero entonces, ¿qué posición adopta la filosofía positiva sobre la revelación? A la revelación llega del mismo modo que llega a todo lo demás; es para ella un terminus ad quem [límite hasta el cual] relativo; no tiene para la filosofía positiva ninguna autoridad más que la de cualquier otro objeto. También los movimientos observables de los planetas son una autoridad para la filosofía positiva. La filosofía positiva no es pues filosofía religiosa. Si asumiese este predicado, podría parecer indirectamente 328| indicar que la filosofía negativa fuese irreligiosa. Pero esto es completamente falso, a pesar de que la filosofía negativa ciertamente tiene la religión außer sich. Tampoco por esta razón se le puede llamar irreligiosa, porque una doctrina verdaderamente irreligiosa no puede nunca reivindicarse como filosofía. Por otra parte, si la filosofía positiva se reivindicase como religiosa, sería esta una definición demasiado vaga como para realmente tener algún significado. Debería entonces designarse más específicamente como cristiana, católica, protestante, etc., algo que sólo se les puede ocurrir a aquellos que quieren una filosofía privilegiada. Ahora que, contra esto, se podría señalar la dependencia de toda filosofía respecto del cristianismo, se podría decir que «la filosofía nunca habría llegado tan lejos sin el cristianismo»; pero entonces, de igual manera se podría calificar a la filosofía de empírica, puesto que ninguna filosofía habría tenido lugar sin la existencia de este mundo. Mas no debemos entender el cristianismo de un modo tan engherzig [mezquino] como un simple hecho histórico; el cristianismo es mucho más, desde el principio del mundo. Me gustaría expresar esta relación entre filosofía y revelación con una imagen. Como es sabido, los cuatro satélites de Júpiter son visibles sólo a través de un telescopio, si bien hay personas que los pueden ver a simple vista, y otros que a simple vista no pueden ver ni siquiera una estrella fija, sino que sólo la pueden ver si antes la han visto con un telescopio. Así también la filosofía no habría visto gran cosa sin la revelación, pero ahora puede ver a simple vista. El cristianismo ha sido incorporado recientemente en el cristianismo,[170] pero tan desfigurado en la filosofía negativa que apenas es reconocible. Mas al enfatizar de este modo el cristianismo hemos vuelto al punto en el que la oposición entre la filosofía negativa y la positiva, como demuestra toda la historia, vuelve a hacerse manifiesta. El ejemplo más contundente de esta oposición lo ha aportado Kant.


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