Apuntes sobre la Filosofia de la Revelacion de F. W. J. Schelling
Apuntes sobre la Filosofia de la Revelacion de F. W. J. Schelling Esta ley ontológica coincide con la ley de toda Revelación que exige que nada dudoso o ambiguo pueda existir porque todo tiene que revelarse.[35] Ese principio ciego en Dios impulsa a la Revelación y es el fundamento de la dialéctica a la que Platón llamó arte regio: «La dialéctica pertenece propiamente a la libertad y por lo tanto a la filosofía positiva. —Dios deja que se aplique ese principio de la oposición hasta que se agota la última posibilidad, no sólo de una vez por todas, sino en todo momento» (24). El poder ser trasciende así el mero ente (bloss Seyende). Nace, así, la tercera posibilidad que permite mostrarse como «libre de ser necesariamente ente», es decir, el ponerse a sí mismo como espíritu. En general, el espíritu es lo que es libre de expresarse o no expresarse. El poder ser (Seyn-Könnende) puesto como esencia era aquello que no puede hacerse diferente de sí mismo, que se mantiene en el Seyn y continúa siendo lo Seyn-Könnende, del mismo modo que lo Seyn-Könnende sigue siendo Seyn. En la potencia que denominamos «espíritu» la potencia deviene libre de su propia potencia, puede dar lugar a su contrario, puede negarse a sí misma. Dios es espíritu (Geist), pero no sólo espíritu, ya que el espíritu es tan sólo una persona de la Trinidad (25). Dios no es e l Seyn sino der Herr des Seyns (no es el ser sino el señor del ser). En este punto nos enfrentamos con una superación personalista de la ontología y no, como se ha intentado posteriormente en Martin Heidegger, con una ontoteología.